viernes, 21 de diciembre de 2012

Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido


Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido.
Yo porque tú era lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que más te amaba.
Pero de los dos, tú pierdes más que yo,
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti,
pero a ti no te amarán como te amaba yo. 

Ernesto Cardenal

jueves, 22 de noviembre de 2012

Uno


Recuérdame como aquella que sabía dibujarte sonrisas
y susurros provocarte, en las tardes frías de invierno.
Como aquella que nunca dejó de ver en tus ojos
el sabor de la felicidad, el olor del placer.
Recuérdame a tu manera, sin prisas,
igual que nuestras noches, a trompicones,
soñándonos despiertos, velándonos dormidos.
Recuérdame besando las lágrimas que recorrían tus mejillas,
llorando los besos que mis labios ya no recibían.
Recuérdame. Con eso ya me vale.

sábado, 3 de noviembre de 2012

miradas que tendrían que ser besos

La mira a escondidas, deseando volver a respirarla, pero en cuanto ella se gira y le ve, no sabe hacer nada más que apartar la mirada... y vuelve a pensarla y a recordar esa forma de sonreírle a sus tonterías. Y sin darse cuenta vuelve a tener ese '¿y sí...?' acechándole la cabeza. 
El que no sabe es que ella está pensando "¿por qué no...?




(pero ninguno de los dos hace nada más que dejar de mirarse)

lunes, 3 de septiembre de 2012

Más pasado que presente

Mirando el techo dejaba que la música sonara. Se preguntaba cómo había llegado a esa situación, cómo había permitido que pasara lo que más había temido. Suspiró. Cerró los ojos. Y entonces fue cuando el aleatorio de su móvil le regaló esa canción. La que menos quería que sonara, la que le traía recuerdos demasiado buenos y que entonces se habían transformado en recuerdos demasiado dolorosos. Dejó que esa tan familiar melodía le inundara todos los sentidos, recordando con exactitud esos momentos que había guardado muy dentro de ella, ocultándolos, evitándolos... para nunca más volver a encontrarse cara a cara con ellos. Pero ahí estaban. Y se preguntó cómo había llegado a creerse que lograría olvidar esos recuerdos. Y se contestó casi al instante: "nunca me lo creí". Después de tantos días ocultando esos sentimientos en forma de recuerdos, se permitió revivirlos, "sólo unos segundos", se prometió. Tarde, las lágrimas ya aparecían. Brillantes, saladas, calientes. Dolorosas. Lágrimas con sabor a momentos que no volverían, que se fueron igual que el protagonista de ellos. O quizá se fuera ella. La cuestión es que su sonrisa ya no la acompañaba en las tardes de invierno, ni en las mañanas de verano. Que seguramente estaría acompañando a otra, mucho más guapa y divertida. "Mientras él sonría...", pensó. Porque lo suyo se había acabado. Como duele. Y es que lo peor de cuando un amor se acaba, es eso, que se acaba. Se acaba como esa canción que estaba sonando. Se acaba como esas lágrimas traicioneras. Se acaba como el dolor. Tarde o temprano.

viernes, 20 de julio de 2012

Tú, amor

Hola, amor. ¿Sabes? Tenía ganas de poderte llamar así, de que seas el dueño de mis sonrisas. Te diría que te quiero, pero me quedaría corta, demasiado corta, un te quiero ya no sirve para describirte lo que siento, y es que hace mucho tiempo que he dejado atrás todo esto. Es más que querer, es más que amar. Es mirarte y automáticamente sonreír, es saber que te veré y saltar de alegría, es mirarte a los ojos y saber que siempre estarás ahí, con tu sonrisa, con tu puta sonrisa que me hace soñar, que me hace volar; es sentir tus labios rozando los míos y sentirme absolutamente llena, absolutamente feliz,¿sabes? nunca dejes de besarme de esa manera, nunca. Y es que me encanta sentirte tan cerca como ahora te siento, me encanta saber que compartimos sueños, recuerdos, sonrisas y que también compartimos la felicidad. Y, créeme, pues no miento, ya sólo quiero compartir mi felicidad contigo.

Ahora que te tengo, no quiero perderte. Que esto no acabe nunca, por favor. 

miércoles, 6 de junio de 2012

6610

He aprendido a entenderte con sólo una mirada, a aceptar tus errores, a compartir tus tonterías. He aprendido a querer tus defectos tanto como a tus virtudes, a luchar por nuestros buenos momentos, a aguantar los malos. He aprendido que hay cosas más importantes que el orgullo, que es mejor no tener la razón que no tenerte a ti. He aprendido que tú y yo somos diferentes, pero algo mucho más fuerte nos une y nos hace iguales, que no importa nada mientras tú estés conmigo. He aprendido a quererte más que a mí misma, a soñarte despierta y dormida, a insultarte y luego besarte. He aprendido a ser feliz sólo con tenerte a mi lado.

Gracias por todas las cosas que he aprendido contigo, que son muchas. Espero no dejar nunca de aprender a tu lado. 

T'estimo. 

lunes, 14 de mayo de 2012

Standby

Ven, prometo no dejarte marchar. Bailaremos al ritmo de nuestros corazones, dejaremos paso a los sentimientos y nos olvidaremos del pasado. Ven, no me iré. Estaré a tu lado cuando te duermas, y seguiré ahí cuando despiertes, esperando esa sonrisa que es capaz de desarmarme en un segundo. Mírame, sonreírme y olvídate del mundo. Estoy aquí, ¿me ves? Estoy aquí esperando a que te decidas, a que te des cuenta de que estamos hechos el uno para el otro, que soy la pieza que te falta para construir el puzzle de tu felicidad. Estoy aquí esperando a que vuelvas a por mí, esperando un "he vuelto, y esta vez es para quedarme".

domingo, 6 de mayo de 2012

Tu peor pesadilla

Recuérdame y ódiate por ello. Mírame y cuando te pille, quita la mirada. Suéñame, piénsame. Fóllatela pensando en mí. Oblígate a creer que lo has superado, que no me quieres, que no me necesitas. Ódiate al darte cuenta de que nada de eso es cierto. Siénteme, sonríe al pensar en mí y luego dale un puñetazo a la pared. Bésame y fóllame en sueños. Deséame, cántame, llórame. Jódete por haberme dejado marchar. Compárate con todos los que me hablan y machácate la cabeza pensando cuál de esos me folla. Quiéreme y vuélveme a querer, y luego ódiame, escúpeme, grítame... que hagas lo que hagas no podrás olvidarme.

domingo, 29 de abril de 2012

¿El tiempo todo lo cura?

Dejamos al tiempo la función de arreglar lo que tendríamos que arreglar nosotros. El tiempo no cura nada, lo que cura es el esfuerzo, las ganas, e incluso las terceras personas. ¿Pero el tiempo? El tiempo sólo pasa, corre, se deja llevar sin parar un maldito segundo. Tú puedes decidir engancharte a él y disfrutar de las cosas que te ofrece la vida, de las nuevas experiencias, olores, vivencias; o puedes quedarte atrás, aferrado a unos recuerdos que no te dejan disfrutar del resto de la vida, obsesionado con algo que ya pasó y que no volverá, por mucho que intentes recuperarlo. Eso hace el tiempo, el tiempo te da la oportunidad de seguir adelante y empezar de cero, o quedarte atrapado en él. De nada sirve decir "el tiempo todo lo cura" y esperar, esperar sin hacer nada a que las cosas se solucionen, a que el recuerdo quede olvidado. No, si tú no pones de tu parte, no se curará nada, la herida seguirá abierta.
Así que deja el pasado atrás, no lo olvides, nadie te pide que olvides esos recuerdos que alguna vez te hicieron feliz, pero no permitas que sean los dueños de tu vida. Sal afuera, disfruta de la vida, del olor a hierba, de los atardeceres, del sol acariciando tu cuerpo, y sobretodo, de las buenas compañías.

Tú curas, el tiempo sólo ayuda.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Desconocidos que comparten recuerdos

Estaban uno en frente del otro, mirándose. Pero esa mirada ya no era como las que se lanzaban unos meses atrás: Miradas con ganas, miradas de complicidad, miradas que comparten secretos, miradas capaces de hacer sonreír al otro. No, ya no era ese tipo de mirada. Ahora no había nada. Excepto frío. Ella trataba de aguantarse las lágrimas que luchaban por salir, por mostrar todo el dolor que tenía dentro. Él sólo pensaba en encontrar una manera de arreglarlo, de sentirse bien.
Se miraban y por cada una de sus mentes pasaban todos los momentos que habían compartido, disfrutado y aprovechado juntos. Se habían querido muchísimo y seguían haciéndolo. Ella siempre lo había sabido, él no. Él intentaba convencerse de que no estaba enamorado, cuando en efecto, lo estaba. Y ahora se le venía todo encima. Tenía que separarse de lo único que le había hecho feliz hasta ahora.
Sus ojos seguían en contacto. Ella ya tenía la cara empapada de lágrimas, a él se le resbalaba una lágrima por la mejilla.
Del amor a la distancia, a la ignorancia, a la indiferencia. Dos almas unidas que intentaban separarse, arrancarse mutuamente.
Dos personas que habían compartido alma, cama y corazón. Dos personas que se habían convertido en dos desconocidos con recuerdos.

viernes, 24 de febrero de 2012

Mágicos recuerdos


Esa tarde llovía. Mis planes de salir a tomar algo se habían esfumado. Decidí pasarme la tarde leyendo un buen libro. Me dirigí a la enorme estantería donde tenía todos mis libros y pasé la mirada por cada uno de ellos. Al final, mi mirada se paró en uno pequeño, pero grueso. Cuidadosamente, lo saqué de la estantería y me lo miré bien. Recordaba ese libro. Me lo compré cuando tenía 13 años, en una librería de mi antiguo pueblo. Nada más verlo, en esa tienda, rodeado de muchísimos libros más, tuve la necesidad de comprármelo.
Con el libro en las manos, me acerqué al sillón de mi habitación y me senté. Contemplé una vez más la portada y luego lo abrí. En ese mismo instante, cayó al suelo un papelito de dentro del libro. Lo cogí extrañada. Era una entrada de un parque de atracciones. Abrí los ojos y entonces lo recordé. Tenía 16 años cuando mi novio de aquel entonces decidió regalarme un día en el mejor parque de atracciones del país.
Sonreí y cerré los ojos al recordar ese día tan especial.

-¿A dónde vamos? – Dije con curiosidad intentando sacarme el pañuelo que John había puesto en mis ojos.
-¡No te lo quites aún! Lo sabrás cuando lleguemos.
Caminábamos agarrados de la mano, él con una sonrisa en el rostro y yo con los ojos tapados. Oía la voz de niños reír, y de vez en cuando, un conjunto de gritos. Sentía una enorme curiosidad por saber dónde estábamos.
Acababa de cumplir mis 16 años, y John, mi novio, me había vendado los ojos dispuesto a hacerme una sorpresa.
-Sarah, ya hemos llegado.
Sonreí nerviosa y esperé a que sus manos quitaran el pañuelo de mis ojos. Cuando por fin tuve los ojos libres, pestañeé algunas veces hasta que supe donde estábamos. Justo delante nuestro había una puerta gigante, por la cual se podía ver montones de gente paseando y corriendo para subir a aquellas atracciones tan divertidas para unos, y tan terroríficas para otros.
-¡Un parque de atracciones! – Exclamé emocionada. Giré la cabeza y me encontré con los ojos de John, llenos de alegría. Salté encima de él y le besé toda la cara. Él reía como un loco. –Gracias, gracias, gracias...
-Gracias a ti, princesa. Y venga, vamos, que tenemos que montar a muchas atracciones, ¿eh? – Me dijo sonriendo, para acto seguido cogerme de la mano y empezar a andar hacia aquel lugar tan mágico.
Pasamos todo el día en aquel parque de atracciones pasándonoslo genial. Cuando ya anochecía, solo nos quedaba montar en la noria. Nos dirigimos allí, entre risas y besos, y subimos. Como ya anochecía, el cielo estaba de un color entre rosado y anaranjado. Era precioso.
John pasó el brazo por mi cintura y me miró a los ojos.
-Espero que hayas pasado un buen aniversario. Felicidades, amor.
Sonreí llena de ternura y puse mi mano en su mejilla, acariciándola.
-Muchísimas gracias, John. Ha sido el mejor cumpleaños de mi vida. – Sonreímos los dos. – Te quiero.
-Y yo a ti, Sarah.
Luego nos fundimos en un tierno y amoroso beso.

Abrí los ojos.  Tenía un recuerdo precioso de aquel día y de todos los que habíamos pasado juntos. John me había enseñado lo que era amar de verdad y había vivido todas las sensaciones del amor por primera vez con él. Pero como todo, nuestra relación llegó a su fin. Estuvimos dos años juntos, hasta que todo empezó a resfriarse, ya nada era lo mismo, y lo dejamos como amigos. Luego, cada uno cogió su camino y no nos veíamos casi nunca. Pero cuando eso ocurría, nos mirábamos y sonreíamos, recordando todos los momentos juntos que jamás, ninguno de los dos, olvidaríamos.
Dejando los recuerdos guardados otra vez en mi cabeza, guardé la entrada del parque de atracciones en la última página del libro. Luego, abrí el libro por la primera página y empecé a leerlo con una sonrisa. 

sábado, 11 de febrero de 2012

Inolvidable

¿Recuerdas todas las tardes que pasábamos juntos sin hacer nada, solo disfrutando de la compañía? ¿Recuerdas los besos de buenas noches y las sonrisas sin motivo alguno? ¿Recuerdas las carreras por el pasadizo y las guerras de almohadas? ¿Y qué me dices de las noches de luna llena, los atardeceres en la playa y las mañanas en la cama? ¿Y de las tardes de estudio que hacíamos de todo menos estudiar? ¿Y de las peleas para descubrir quién amaba más al otro?

Momentos. Momentos que si añades un "junto a ti" se convierten en los momentos más especiales de mi vida.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Tú, yo y nuestras cenizas

"No permitiré que nadie te haga daño, siempre te protegeré". Ella recuerda las palabras que un día salieron de su boca mientras la acariciaba. Sonríe irónicamente. Mentiras. Todo eran mentiras. Le odia, se odia. Le odia por mentirle y se odia muchísimo más a ella misma por creer esas mentiras. Debía haberse dado cuenta antes, seguramente hubiera evitado todo este dolor que iba consumiéndola poco a poco, sin cesar. Pero en eso consiste el amor, dicen, en confiar en alguien que tiene el poder de destruirte. Y así hicieron con ella. Todo lo que habían construido juntos, las miradas de complicidad, las sonrisas entre beso y beso, las noches en vela... Todo eso quedó en nada. Nada. Cenizas. Cenizas de un fuego que había iluminado su vida, que había calentado su alma hasta llegar a quemarla. Una lágrima solitaria sustituye esa sonrisa irónica que se había dibujado en su cara. Ahora las cenizas que habían quedado de aquel fuego abrasador, están en frente de sus ojos, tapándole el camino que hay delante de ella y obstaculizando cada paso adelante que quiere tomar, y así obligándola a refugiarse en los recuerdos. Los recuerdos de aquel fuego, los recuerdos de algo que ya nunca volverá a ocurrir.

viernes, 3 de febrero de 2012

¿Imposible? Nunca

Imposible.
¿Cuántas ilusiones ha roto esta palabra? ¿Cuántos intentos, esperanzas y deseos han quedado en nada por la pronunciación de esta simple y a la vez complicada palabra? Una palabra, nueve letras y mil y una ilusiones rotas.
Pues yo aquí y ahora digo que no hay cosas imposibles. Difíciles, improbables, complicadas, increíbles. Sí, eso sí, pero no imposibles. Porque pienso que con esfuerzo, dedicación e ilusión se puede conseguir todo en la vida. Todo. Y quien diga que no puedes conseguir algo, no merece tu atención. No merece la atención alguien que se dedique a romper sueños tan solo porque él no ha sido capaz de cumplir el suyo y que ha dejado de luchar por lo que quiere por el simple hecho de creer que no lo conseguirá.
¿Sabes? Aunque haya escasas posibilidades de cumplir tu sueño, aunque haya mil y una dificultades entre tú y esa ilusión que has tenido durante toda tu vida, no significa que no puedas intentarlo, que te tengas que rendir. Porque cuando después de luchar, de sufrir, de dejarte la piel para conseguir ese maldito sueño, lo consigas, sentirás que todo eso y mucho más ha valido la pena.

¿Imposible? Yo me follo los imposibles.

martes, 31 de enero de 2012

Forget forgot forgotten

Olvidemos todas las discusiones, los errores, los reproches. 
Olvidemos todo lo que una vez hicimos mal. 
Olvidemos que lo nuestro se torció. 
Olvidemos tus dudas, mis celos, nuestras lágrimas.
Olvidemos que tú y yo no pudimos ser un nosotros. 
Olvidémoslo y empecemos de cero. 

sábado, 28 de enero de 2012

El principio de mi perdición

Noche estrellada. Noche veraniega. Noche mágica. Todos los jóvenes salían a darle la bienvenida a esas fiestas de pueblo con una sonrisa y una copa en la mano. Mi futura compañía tenía que ser la botella de vodka y mis amigas. Tanto el vodka como ellas estaban dispuestos a hacerme olvidar esos recuerdos que no salían de mi cabeza. Pero la noche me tenía preparado algo mejor.
La noche empezó a transcurrir igual que el alcohol por mi cuerpo. La música y los gritos me embriagaban. Pero mi mirada solo buscaba esos ojos que una vez habían provocado mi perdición. Y finalmente los encontré.
Se acercó a mí con esa sonrisa. Su sonrisa. Mi cabeza me decía una cosa pero no pude hacer otra cosa que hacer caso a eso que puede con todo: El corazón. ¿Que si me equivoqué? Para nada del mundo.
La noche empezó a coger un tono muy distinto. La música y la gente pasaron a estar en un segundo plano, quizás un tercero. Mis cinco sentidos estaban centrados en él. No importaba nada excepto las sonrisas que se dibujaban en nuestros rostros entre beso y beso, excepto los te quiero que habían esperado tanto tiempo para poderlos pronunciar, excepto esas miradas donde se podía leer todo aquello que no habíamos podido decirnos antes, todo aquello que habíamos guardado dentro de nosotros esperando aquel momento, aquella noche. Esperando que la vida nos volviese a juntar.
Noche estrellada. Noche veraniega. Noche mágica.
Noche que nunca olvidaré.

viernes, 27 de enero de 2012

Lo que un día llega, un día se va

Lo nuestro no era perfecto, siempre lo he sabido. Pero a mí no me importaba, yo era feliz por el simple hecho de estar contigo. Pero tal como viniste te fuiste. No todo eran sonrisas y buenos momentos, hubieron lágrimas, insultos y gritos. ¿Y qué? Nos queríamos y eso era más que suficiente. Pero tal como viniste te fuiste. Terceras personas se interpusieron entre nosotros para intentar separarnos. Lo consiguieron más de una vez, pero tú y yo siempre volvíamos a reencontrarnos. Pero tal como viniste te fuiste. Reíamos, llorábamos, jugábamos, nos enfadábamos, sí, pero siempre juntos. Pero tal como viniste te fuiste. 
Y es que ahora ya no queda nada. Solo el recuerdo. El recuerdo de aquellas noches llenas de locuras, de aquellos mensajes en plena madrugada, de los besos en la nariz, de las bromas que solo tú sabías hacerme. 
Y es que tal como viniste... te fuiste.

jueves, 26 de enero de 2012

Tu ausencia

Tu ausencia cada vez me resulta más difícil de soportar. Y es que a cada maldito segundo tu recuerdo aparece en mi cabeza. ¿Cómo quieres que olvide tu forma de mirarme, tus bromas pesadas y esos lunares que tienes en el cuello? Me resulta doloroso decir esto y nunca creí que lo diría, pero no puedo estar sin ti. Construí mi vida a tu alrededor y ahora que te has ido, no sé alrededor de qué girar. He perdido el rumbo. ¿Levantarme con una sonrisa? Ha quedado en el olvido. ¿Llorar por las noches? Rutina.
Me gustaría pedirte que volvieras, que volvieras a hacerme sentir especial, querida, única. Me gustaría decirte que te echo de menos y que la palabra felicidad sin ti está fuera de mi alcance. Me gustaría abrazarte fuerte, muy fuerte, y no despegarme de ti hasta haber recuperado todo el tiempo que he pasado alejada de ti.

Pero no puedo hacerlo.

martes, 24 de enero de 2012

Sin miedo a la vida

A veces las cosas no salen como esperamos. Lo que una vez empezamos con ilusión, ganas y cariño lo terminamos con lágrimas, decepciones e insultos. Las personas a las que les abrimos las puertas de nuestro corazón, de nuestros pensamientos y de nuestros secretos puede que acaben siendo completos desconocidos. ¿Pero y eso qué importa? ¿Significa eso que no tenemos que jugar por miedo a perder? Nuestras vidas no serán perfectas. Habrán incontables equivocaciones, arrepentimientos y lloros. Habrán muchas cosas que nos saldrán al revés, sí, pero esa no es razón por renunciar a vivir. Lo bonito de la vida es eso: El no saber cómo acabarán las cosas. ¿Y sabes qué? Yo voy a seguir andando hacia adelante. Con ganas e ilusión, y si las cosas se tuercen o, incluso, se rompen... Buscaré otras mucho más resistentes.

lunes, 23 de enero de 2012

Soy, que no es poco

Alguien. Solo soy alguien más entres millones de personas. ¿Especial? No. ¿Para ti? Quién sabe. Una más que viene a expresarse, a gritar, a decirlo todo, eso sí, en frente de una pantalla. ¿Amor? No, gracias, estoy de mudanza: Rompieron mi corazón. Sencilla y complicada, agradable e insoportable, sensible y fría. Mil deseos que se quedaron en eso, en deseos. Las lágrimas y tu recuerdo vienen cogidos de la mano. 
¿Yo? Alguien.